miércoles, 18 de noviembre de 2015

viernes, 13 de noviembre de 2015

LOS ESTADIOS DEL YOGA por B.K.S. Iyengar (Enseñanzas de su Maestro Patañjali).

Mediante una práctica devota de los diversos aspectos del yoga se destruyen las impurezas, ya que el yoga puede curar o aliviar nuestros sufrimientos físicos, mentales, morales y espirituales.


YAMA - Autolimitación. Abstención. Elección de valores
NIYAMA - Observancia fija. Autopurificación por disciplina
ÁSANA - Posturas
PRANAYAMA - Regulación de la respiración. Restricción de la respiración
PRATYAHARA - Retirada de los sentidos
DHARANA - Acto de concentrarse. Acto de sostener. Acto de mantener la mente recogida.
DHYANA - Meditación. Contemplación. Reflexión. Atención
SAMADHI - Juntar. Composición. Meditación profunda. Absorber. Supraconsciencia. Ser Uno con el objeto de meditación


martes, 3 de noviembre de 2015

ESENCIA DE LAS ENSEÑANZAS BUDISTAS

1 - No cometas una sola acción negativa.
2 - Cultivar un tesoro de virtudes.
3 - Domar esta mente nuestra.
1- No cometas una sola acción malsana. En la medida que puedas, abandona todas las acciones negativas de habla, cuerpo y mente. Ellas son las causas de tu sufrimiento y el de los demás.

2- Cultiva un tesoro de virtudes. Adopta acciones positivas que son causa de tu felicidad y la de los demás. Amor y compasión. Conocimiento y sabiduría. Todo lo que destruye las emociones negativas supera la ignorancia y desarrolla acciones sanas y positivas.
Si no puedes ayudar a los demás, por lo menos no hagas daño.
No guardes malicia en tu corazón ya que dañar a los demás te daña a ti y ayudarles te ayuda.
Shantideva dijo que "toda la felicidad de este mundo proviene de pensar en los demás y todo el sufrimiento de pensar en Uno mismo".

3- Domar esta mente nuestra. Buda dijo que quien se quiere a sí mismo no hará daño a otro y el Dalai Lama dice que su religión es muy sencilla, es la religión de la bondad.
Para ser feliz hay que cultivar las causas de la felicidad que son,
sabiduría,
emociones positivas y
acciones positivas.
Enseñanzas de Sogyal Rimpoché

martes, 27 de octubre de 2015

LA MENTE ES SÓLO PERCEPCIÓN, UN MOVIMIENTO EN LA CONSCIENCIA.

La MENTE se clarifica mediante el CULTIVO de la AMISTAD, la AMABILIDAD, la ALEGRÍA y la INDIFERENCIA hacia la FELICIDAD, el VICIO y la VIRTUD. Yoga Sutra de PATANJALI 1.33


La mente es sólo percepción y la percepción es un movimiento en la consciencia. La expresión de ese movimiento es la acción, que produce placer o dolor. La mente es un deseo que brota en la conciencia omnipotente e infinita. No es real ni irreal, aunque puede parecer ambas cosas, y su función es captar, percibir, comprender. Aunque no es distinta a la conciencia, cree serlo; aunque no actúa, cree actuar. El jîva (el individuo, el yo) y la mente son inseparables o, por mejor decir, idénticos.
Ishana Pérez

lunes, 7 de septiembre de 2015

GEOMETRÍA SAGRADA Y YOGA


Con una postura de yoga podemos cambiar nuestra forma física. 
¿Cómo? 
Observando, respirando, soltando las ganas de hacerla perfecta, aceptando el momento en el que estamos y tomando consciencia de la forma que necesitamos crear para poder sostenernos el mayor tiempo posible en ella.
La estructura sobre la que mantenemos la figura es básica. 
¿Cómo nos colocamos? ¿Cómo respiramos? ¿Cómo proyectamos las líneas que forman la base de esa figura? 
Escuchando al cuerpo y callando a la mente. 
La mente nos fuerza a ir más allá. El cuerpo nos pide discernir. 
El equilibrio entre el discernimiento y el esfuerzo es la disciplina justa.
Pensemos en la geometría sagrada. Esas líneas que se proyectan desde un punto colocado estratégicamente para conseguir un plano o un volumen. 
Esa podría ser la propuesta. 
Escuchar al cuerpo, 
decidir los puntos que son necesarios bajo la postura para tener las líneas adecuadas de una figura geométrica, 
practicar hasta conseguir levantarla adecuadamente con la respiración justa, 
aceptar las limitaciones que se nos ofrece con ese esfuerzo y
 comprender nuestro estado mental observando cuidadosamente el ritmo de nuestra respiración. 
Inma Ibáñez

viernes, 4 de septiembre de 2015

SÉ COMO UN MUERTO


Era un venerable maestro. En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística. 
El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:
  -Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.
  El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
  --¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.
  --Nada dijeron.
  -En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.
  El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:
  --¿Qué te han respondido los muertos?
  --De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.
  Y el maestro concluyó:
  -Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

 "El Maestro dice: Quien hoy te halaga, mañana te puede insultar y quien hoy te insulta, mañana te puede halagar. No seas como una hoja a merced del viento de los halagos e insultos. Permanece en ti mismo más allá de unos y de otros."

Ramiro Calle

miércoles, 12 de agosto de 2015

QUÉ ES LA SOMBRA


“Del monje Milarepa, célebre en la historia del budismo, se cuenta que una vez entró en una cueva y tuvo miedo. Estaba oscuro todo alrededor, y la oscuridad le hizo creer que había un demonio acurrucado en el rincón entre las sombras. En efecto, al poco tiempo surgió de la sombra un demonio. Milarepa le increpó: "¿De modo que estabas ahí?"
"No", contestó el demonio, "estaba en tu mente’.”

Tenzin Choedrak, The Rainbow Palace, Bantam Books, London 2000, p. 145